Cómo te digo yo mujer, que por tu cuerpo vivo y por tu cuerpo muero, cómo te digo que si por tu cuerpo no fuera ahora el mío estaría enterrado en un sofá y con un cerveza de 2 pesos en la mano, y un libro de todas las poesías de José Asunción Silva llorando letra a letra amores prestados.

Cómo te digo yo mujer, que si por tu sexo no fuera no estaría yo ahora escribiendo enredado, no escribiría sin ruidos y sin teclados, en servilletas mojadas por allí y por allá y no hablaría solo desesperado.

Cómo te digo yo mujer, que una noche casual contigo es la causal de mis pecados, de quedarme pobre y no tener un centavo.
Cómo te digo yo mujer, que si no te conociera ya tendría un callo en el corazón, otro en la cabeza y una colección de caballos.

Cómo te digo yo mujer, que amo coleccionar tus cabellos. Cómo te digo yo mujer, que mi cama sin tí no es cama, que mi vida sin tí no es vida, que quiero que te quedes a dormir conmigo todas las noches de la vida asi pienses que solo me importas por tu sexo, amén.

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Claro que si no sabe leer, no sabe escribir. Elemental, esa debe ser una lección de nunca olvidar para un escritor. De eso depende, en el mejor de los casos, la salud mental del lector. Sino, se aburre.

Entonces, estimado lector, sin el ánimo de predisponerte, es bueno que sepas que hace mas de un año que no leo un texto de mas de quince cuartillas de extensión.

En parte por miedo, en parte por pereza. No he hecho sino escribir, y con el tiempo más y peor.

Ideas me han sobrado. A veces he pensado en cosas llenas de vericuetos que se me podrían enredar entre las manos para desembocar en palabras tan o mas retorcidas que las ideas que le dan vida. Tambien he conocido gente tan interesante, o tan poco interesante, que merece al menos un relato, si no una biografía completa. Pero por esas cosas de la vida nunca he tenido el valor de escribirlas.

La última vez que pensé en lo que podría ser un interensante tema que justificara la gastadera de tinta, se me ocurrió que nada importa.

Mi argumento para sostener semejante barbarismo, pensará el lector que lo es, será simple en la medida en la que se entienda la dimensión de la muerte, una que lo es todo hasta que nacemos, descansa mientras vivimos, y que vuelve a despertar a la hora del deceso. Inclusive lo que se hace en vida, o lo que otros hicieron en vida, deja de interesar cuando la vida se va.

En ese limbo de desinterés cuya única y melancólica pausa comienza con llanto y terminará con llanto, el único regocijo se llama esperanza y toma un significado diferente de persona a persona, de edad a edad, de situación a situación.

Ese es un tema espinoso y lleno de remiendos. La última vez que hablé de la esperanza dije que era producto de un motivo y puse a la religión como ejemplo. Dije que la única utilidad que tenía la fé era la de dar esperanza. Esperanza, fé, que el mundo cambiará, que los hombres cambiaremos, todo en futuro. Dije que eso convertía entonces a la religión en un placebo de las masas. Y lo hice en el lugar equivocado, lo cual me dolió, pero no me retracto.

Un placebo, definido en términos nada médicos es algo así como una mentira disfrazada de verdad que busca cumplir con una responsabilidad que no le toca, que se autoimpone un firme contrato social del cual no tiene ninguna obligación que cumplir.

Es lo que los médicos le entregan a los enfermos que no saben lo que tienen, a veces una pepita que solo tiene colorante rojo, a veces solo agua, una palmadita en la espalda. Es el agua bendita del bautismo, algo que está allí, pero no está. Mera percepción.

Un interensante ejemplo de placebos podrían ser las mismísimas relaciones humanas. Que tire la primera piedra aquel hombre que en pleno siglo XXI diga que estudia abogacía para volverse político para ayudar a la gente y así establecer una saludable relación ayudante-ayudado. O un médico que diga que aún conserva su vocación de salvar vidas por encima de la suya propia. Hasta el más inocente de los adolescentes, hasta el más romanticón de los poetas estará deacuerdo conmigo en que cada vez que decidió enamorarse lo hizo, en primera instancia, para satisfacer el deseo propio, para abandonar la masturbación o al menos para saber que se sentía el amor. La definición coloquial de amor lo pone en un plano que implica el todo por el todo, es un placebo, la definición es un placebo. Lo único real es el amor propio, el amor filial y, ojalá, el mal llamado ‘amor de la vida’ que casi siempre nisiquiera llega.

Continuará. Probablemente.

Por una ventanita te veo
Tan chiquita que no la ves
Al viento tu cabello corre
libre como un potro que se cree corcel

La primera vez que te vi llorabas
Porque no tenías como hacer
Lo que tanto necesitabas
Y ahora querías correr

Calmate, quise decirte
Calmate y no llores más
Que a un país de dolientes
Es donde acabas de llegar

Pero no me hiciste caso
Y a la montaña fuiste a parar
Para ver si el viento amigo
Te dejaba por fín triunfar

Y me senté en la ventanita
Tan chiquita como la ves
Para pensar si algún día
Te podría yo querer

Hay dos tipos de personas: los que se enamoran porque quieren y los que se enamoran por dolor.

Al primer tipo el amor se les va entre las manos por miedo a dejarlo caer y que se rompa. Y se les cae, y se rompe.

El segundo tipo en verdad no quería enamorarse. Y no lo hace. Y manda todo a la mierda apenas se da cuenta que muy en el fondo lo hizo por venganza.

Que cosa mas seria.

Cuando tipo 1 (porque quiere) se junta con tipo 2 (porque le duele), la cosa brilla hasta que tipo 2 lo decide. Y tipo 1 sufre y muta en tipo 2.

Cuando tipo 2 se junta con tipo 2 la cosa dura hasta que alguno de los dos se convierta en tipo 1. Eso es labor del tiempo. Entonces pasa lo mismo.

Cuando tipo 1 se junta con tipo 1, todo es amor. Las relaciones que no terminan en pelea terminan en la muerte. Pero de esas ya quedan pocas.

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Algún tiempo después de la muerte del padre aún veía la caja musical rota y un sentimiento de dolor sin origen le invadía el corazón, aunque tuviera 5 años. El estante lleno de libros de medicina ya maltrechos por el tiempo y el vidrio roto de la biblioteca ahora le evocan olor a polvo y ataques de asma interminables, revistas viejas y libros sobre fotografía análoga. Aunque ya tenga 17 años. Ahora que tiene 22 aún recuerda la caja musical coronada de palomas con las alas rotas. Y escribe estas líneas. Y se pregunta si las tragedias tienen derecho a ser olvidadas o si condenan a la victima a sufrirlas hasta la hora de su muerte. Y se pregunta si hay alguien en el mundo a quien le interese.

Y al fondo suena Frédéric Chopin mientras ve partir impotente a su primera adoración.

¿Alguna vez sentiste algo así? Pregunté.

No, nunca; me respondió.

Ahora sabe que solo serán recuerdos sueltos.

  1. En una peluquería del Rodadero atiende una bruja cuarentona.
  2. Ingleses viejos y calvos con apariencia de caparazón van a la peluquería de la bruja luego de sufrir de mal de amores en el parque nacional natural Tayrona.
  3. Los domingos la playa esta infestada de cachacas celulticas en bikini y señoras de la tercera edad en bañador.
  4. La cerveza se calienta mas rápido que de costumbre.
  5. Estar desparchado dos horas es mas crítico que estar despechado un año.
  6. Se puede ver la palmera mas perfecta del planeta.

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So I’m there
Charging around with a juggernaut brow
Overdraft, speeches and deadlines to make
Cramming commitments like cats in a sack
Telephone burn and a purposeful gait

When out of a doorway the tentacles stretch
Of a song that I know
And the world moves in slow-mo
Straight to my head
like the first cigarette of the day

And it’s you, and it’s May
And we’re sleeping through the day
And I’m five years ago
And three thousand miles away

Do I have
time? A man of my calibre
Stood in the street like a sleepwalking teenager
No.
And I dealt with this years ago
I took a hammer to every memento
But image on image like beads on a rosary
pulled through my head as the music takes hold
and the sickener hits; I can work till I break
but I love the bones of you
That, I will never escape

And it’s you, and it’s May
And we’re sleeping through the day
And I’m five years ago
And three thousand miles away

And I can’t move my arm
Through the fear that you will wake
And I’m five years ago
And three thousand miles away

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Cada cabeza es un mundo.  Religión, amoríos contrariados, engaños, felicidad, desdicha, luto… todas esas cosas cubren el alma con un velo, un cascarón que separa a las personas de su verdadero yo.

Algunas veces me pregunto que sería de tal o de cual si se le despojara de su cuerpo, de su rostro, de las cosas que sabe y de su recuerdos. ¿Qué quedaría entonces? ¿Sería posible ver la pulpa interna de cada quién? ¿Se podrían evitar las tragedias personales? ¿Se detendrían las guerras?

Todas las personas son puntos de luz infinita, eso he leído. Pero son también temerosas de su propia luz. Entonces se escudan en la realidad para no dejar fluir lo que sienten. Obviamente, el cuerpo también hace su trabajo. La estética, la retórica, la necesidad, el ansia de placer, el ansia de dolor, la necesidad de sufrir y ser consolados. La lista es infinita.

En mi avión me subo, a mil por hora, con el viento sobre la cara y los cachetes hinchados de velocidad, nadadndo entre algodones y con los ojos borrachos de azul. Con la bufando roja y la gorra apretada, las gafas puestas y los guates empuñados, listo para irme de aquí y llegar allá, y salir de allá y volar allá, a donde el viento llegue y las lenguas se confundan, y así una y mil veces hasta que mi joroba me detenga y mi bastón se rompa.

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En mi avión me subo, a mil por hora, con el viento sobre la cara y las mejillas hinchadas de velocidad, nadando entre algodones y con los ojos borrachos de azul. Con la bufanda roja y la gorra apretada, las gafas puestas y los guantes empuñados, listo para irme de aquí y llegar allá, y salir de allá y volar allá, a donde el viento llegue y las lenguas se confundan, y así una y mil veces hasta que mi joroba me detenga y mi bastón se rompa.

Un homenaje cortito a Antoine Jean-Baptiste Marie Roger de Saint-Exupéry

Mientras crees que no te llamo porque el teléfono no te suena, porque te retumba mi voz en la cabeza, te llamo, y es mi voz, mis pensamientos los que te llaman, los que te tocan suave el pensamiento por dentro. Y te digo que alejes la melancolía, pero tu la acercas y mis susurros no son fuertes, porque cuando quieres comprendes, entiendes, gritas, eres fuerte o lloras como un niño, sin motivos, con motivos tenues, con motivos fuertes.

Acompañame a estar solo cuando en el viento exista más tristeza que aire, acompañame con tu sonrisa, con tu boquita pequeña, con tu pelo negro azabache; cuando el sol no sea amarillo ni naranja sino oscuro, acompañame a ser fuerte, a ser débil, a ser frágil y a ser invencible, acompañame cuando tu ausencia me caiga sobre la cabeza mientras llueve, ayúdame a sacar de mí las sonrisas, a expulsar los demonios y a alejar los pesares, llora conmigo, vive conmigo debajo de un puente, tiembla mientras mis sensaciones corren por dentro de tí, y no las dejes salir hasta que las exprimas y se hagan dulces como la limonada de cereza, disfruta el despertar, el acostar, el amanecer y los bananos, las uñas del gato, mi llamada en la mañana, llamame en la mañana como ayer, riéte de mí, diviertete conmigo y disfruta cuando te miro, porque si te vieras con mis ojos no verías más que una belleza indescriptible, si te tocaras con mis manos no sentirías más que ternura, si te pensaras con mi mente no pensarías más que en razones para hacerte sonreir.

Y luego de la tormenta calla y dame un beso, porque lo bueno de sufrir es levantarse y ver nuevamente el horizonte, ver como los caracoles salen de por allí a disfrutar del sol tímido y cómo las pájaras le llevan gusanitos a sus pajaritos; y disfruta del paisaje, mírame, calla y dame un beso, y no me digas nada porque lo entiendo todo, de la misma forma que tu lo haces, con el mismo fervor que le profesas, mas bien mírame, regálame una sonrisa, tomame de la mano y camina conmigo hacia la siguiente alegría, que infinitas te prometo y no dudes que llegaran.

José Daniel Paternina

Es escritor aficionado, fotografo new-wave y estudiante de ingeniería de sistemas.

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